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    Señor Usuario: Quejesé que vale la pena

    Entré con el auto al estacionamiento del Abasto Shopping y me encuentro con un muchacho junto a la máquina que entrega el ticket. Este señor me entregó un pedazo de papel que tenía escrito a mano la hora en la que yo estaba ingresando al lugar.

    Problemas con el sistema – pensé en ese momento sin hacerme mucho problema.

    A las dos horas me estaba retirando del lugar por lo que me dirigi a la caja a pagar el estacionamiento. Me sorprendí al encontrar una fila de más de 30 personas esperando para pagar y en la caja un chico haciendo las facturas a mano. Era evidente que ibamos a estar allí un largo rato.

    La paciencia no me duró mucho y me fui a la ventanilla a pedir que levantaran las barreras si tenían problemas con el sistema.

    La mayoría de la gente hacia la cola protestando para adentro pero pagaba finalmente.

    La dejé a mi señora en la fila y me fui a la oficina de atención al cliente en donde les hice saber de esta molestia y que les convenía mandar seguridad al lugar porque iban a tener problemas, porque pensabamos pasar las barreras de todos modos.

    Al mismo momento, sin yo saberlo, mi mujer armada un terrible escándalo en las ventanillas.

    Lo cierto es que la presión a dos bandas logró que la gente del Abasto se diera cuenta que era mejor subir las barreras antes que facturar unos pocos pesos más.

    También les deje mi malestar en el libro de quejas y prometieron comunicarse para darnos ¨una respuesta¨.

    La empresa dueña del Shopping debería pensar seriamente o en cambiar la política de trato al cliente o en echar al gerente que dejo que esto sucediera.

    Y nosotros, usuarios, a quejarnos. Que vale la pena.

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    One Response to “Señor Usuario: Quejesé que vale la pena”

    1. Romina dice:

      Yo soy la señora en cuestión. Yo armé el escándolo en la caja y además pedí al resto de los usuarios que sean solidarios y no paguen, que nadie se mueva hasta que llegue el encargado. La gente asustada por mi euforia y agradeciendo no tener que hacer ellos el escándalo decidió hacerme caso. Más allá de la anécdota y los nervios, lo que rescato es que el reclamo de dos personas solucionó el problema de más de 30 usuarios. No lo digo por los $ 20 que me ahorré, lo digo en general. Somos una sociedad que se queja frente a todos pero nunca frente a los responsables. Creemos que las cosas cambian porque las decimos a los 4 vientos. Las cosas cambian cuando nosotros las cambiamos.

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