Trabajo: Aunar esfuerzos y puntos de vista

Comencé la semana con cambios laborales. Me trasladaron de un área a otra y eso conlleva pequeños conflictos internos. Inseguridad, miedos y a la vez entusiasmo por lo que vendrá.
Esos cambios han sido algo generalizados en pos, según la empresa, de mejorar el laburo. No es fácil juntar las voluntades y necesidades de un número alto de personas que forman parte de un ámbito de trabajo. A veces pareciera ser que todos tiramos en contra.
“El satánico Doctor No” le dicen a un compañero por la deliciosa costumbre que tiene de poner un manto de duda sobre la resolución de cualquier trabajo que se le pida.
En otros casos pedirle varias cosas seguidas es tener que soportar caras largas, recriminaciones cansadoras o excusas remanidas. Pareciera que nada se puede y nunca por responsablidad propia. Y si se puede se hace “la de manual”, nada más. No hay creatividad, imaginación, voluntad.
Y al analizar todo esto me doy cuenta que yo mismo caigo en esto que crítico y no me explico porque. ¿Si igual tenemos que pasar una cierta cantidad de horas en nuestro trabajo, porque lo hacemos de la forma más dificil?
Es interesante el artículo que leo en “Presión Blogosférica” un blog sobre internet y negocios en que se plantea que gastamos la misma energía y tiempo en pensar porque no podemos en lugar de pensar que si podemos y hacerlo.
Es más asombroso (por lo menos para mi) que esto suceda en un lugar donde se tienen condiciones laborales óptimas: buena paga, trabajadores gremialmente protegidos y con sus derechos perfectamente respetados. Y eso que estamos hablando de trabajar y no de ser exclavos, es más, ni siquiera hace falta transpirar.
Pero uno termina pensando que somos hijos del rigor. O nos aprietan o terminamos durmiendo la siesta.
Pero me niego a aceptar esto. Tienen que existir soluciones que salgan de la unión y consenso de los mismos laburantes. Y sino los que si quieren tendrán que enseñarles el camino a los que no.























