
Cuantro horas delante de la televisión viendo un simple partido de tenis. No podía despegarme de la silla y termine vencido ante el temple de alguien como Rafael Nadal.
Hay personas que tienen una determinación única. Esos que se ponen un objetivo en su mente y no se detienen hasta lograrlo. Voluntad, coraje, disciplina, empuje.
Los envidio sanamente. Desearía pertenecer a esa raza.
Viendo a la actual camada de tenistas españoles me pregunto como España no está realmente entre las primeras naciones del mundo en todo sentido. Si el 10% de la población española tuvieran esa determinación, esa voluntad de hierro y la sensación de nunca estar derrotado España sería toda una potencia mundial.
No importa cuan abajo este en el marcador, el mallorquín siempre jugará a ganar y no han sido pocas las veces que ha levantado partidos que cualquiera ya los hubiera dado por pèrdidos.
Hay muchos que lo odian porque es expresivo, grita los puntos que gana, festeja sin verguenza. Yo en cambio me saco el sombrero ante el, porque lo que se propone, lo logra.
