Mis viajes a las Islas Malvinas
En mi clase de inglés nos pidieron realizar una composición de algún lugar del mundo que hayamos visitado. Tiene que ser un lugar que tenga algo particular y no de los ampliamente conocidos por todo el mundo.
Se me ocurrió entonces escribir sobre las Islas Malvinas, lugar que he visitado en varias oportunidades y por el cual siento un profundo cariño. Me di cuenta entonces que nunca había escrito en el blog sobre las Islas y me pareció un buen momento para hacerlo.
En 1998 era asistente de cámara en el noticiero de canal 7 y debido a que era el único integrante de la sección con pasaporte de la Comunidad Europea me dieron un “ascenso temporal” y me mandaron a las islas como camarógrafo a cubrir la visita de los familiares de los caídos durante la guerra.
Hasta ese momento Malvinas era solo un pedazo de tierra que nunca había llamado mi atención, pero desde el momento en que me asignaron el viaje la sensación de que iba a conocer un lugar particular y misterioso se apoderó de mi.
Aquella primera vez llegar a las Islas me tomo 36 horas, luego de un agotador viaje vía Chile que me obligo a dormir en una butaca del aeropuerto de Punta Arenas.
El extenso viaje, la tensión de la llegada y el estricto control militar de la base aérea de Mount Pleasant me jugaron una mala pasada y no pude evitar dormirme al poco tiempo de subir a la camioneta de Tony, el guia que nos acompañaría durante toda la semana y en cada visita que hice a las Islas.
Mario Giordano, el periodista que viajaba conmigo, me tocó un hombro al llegar a Port Stanley (Puerto Argentino) y me sorprendió la imagen de la avenida costanera (Ross Road) y al fondo el monumento a la batalla de las Falklands en 1914. La misma imagen que recordaba de 1982 con los soldados argentinos marchando y en blanco y negro.
Port Stanley, es la ciudad capital de las Islas en donde viven unos 2000 isleños en su mayoría descendientes de británicos. Están en el archipiélago desde 1833 cuando echaron a la población argentina que vivía allí y que tenía a Luis Vernet como gobernador.
Casas con techos coloridos y a dos aguas y las camionetas 4×4 son el paisaje típico de esta pequeña ciudad con aires de pueblo.
El suceso más importante de este viaje fue la visita al Cementerio Argentino en Puerto Darwin. Los familiares de los caídos durante la guerra llegaban a las islas en un vuelo charter rentado por el Gobierno Argentino y volvían al continente al día siguiente.
Mario, que ya conocía las islas, me dijo que visitaríamos el Cementerio el día anterior al que lo harían los familiares para que yo pudiera habituarme al lugar y trabajara tranquilo al día siguiente mientras los familiares estuvieran alli. Yo en ese momento no lo entendi.
El Cementerio está a unos 80 kms de la ciudad. Cuando estabamos a 5 km de llegar ya fue posible divisarlo estampado en la ladera de un pequeño cerro. Blanco contra el verde de la tierra.
Desde ese instante fui presa de un torrente de sensaciones que se fueron acrecentando mientras nos acercabamos.
Nada es comparable a estar dentro del cementerio con un viento furioso que golpea los rosarios contra la madera de las cruces en las que están colgados. En la mayoría de ellas se podía leer: “Un soldado argentino solo conocido por Dios”.
En ese momento solo pude llorar, y entendi lo que me habia querido decir Mario.
En mi segunda visita las islas estaban muy distintas. Port Stanley era una fiesta. El Príncipe de Gales visitaba el archipiélago y se habían preparado durante semanas para recibirlo. La ciudad estaba tomada por periodistas de todo el mundo y por todos lados podían verse las banderas de Gran Bretaña y de las Islas.
Fueron 7 días de mucha intensidad, siguiendo al Principe de Gales por toda la isla durante los encuentros que mantuvo con los habitantes del archipielago que demostraron todo su cariño por la corona.
La tercera y cuarta visita fueron viajes de placer. Me acompaño mi mujer Romina y Florencia, una compañera de trabajo. Pudieron hacerlo gracias al acuerdo firmado entre Argentina y Gran Bretaña por el cual los argentinos podían entrar a las islas con pasaporte.
Fueron viajes en los que estreche lazos de amistad con mucha gente de las islas y conocí la maravillosa vida salvaje que hay en Malvinas. Lobos marinos, elefantes marinos, pinguinos y aves detodo tipo.
Lo llamativo de los pinguinos es la curiosidad de los pichones. Cuando nos acercabamos con Romina y Florencia los adultos se alejaban por lo que pudimos llegar al centro del grupo. Alli nos sentamos y luego de unos minutos los pichones se acercaban casi hasta tocarnos y solo se alejaban un poco cuando intentabamos tocarlos para volver a acercarse segundos después. Eran cientos.
En las islas no hay rutas, para llegar a muchos de los lugares hay que transitar durante horas a campo traviesa gracias al gran sentido de la orientación que tienen los pobladores. Aún es posible ver en Port Louis los restos del asentamiento argentino anterior a 1833 y la tumba de Matthew Brisbane, uno de los asesinados por Antonio Rivero en Agosto de ese año.
Mi última visita fue en Marzo de este año y fue un momento especial porque acompañamos a un grupo de excombatientes en la recorrida por su lugar de batalla: Monte Longdon.
Esta vez fui como Productor y viajé acompañado de tres compañeros del Canal que visitaban las islas por primera vez. Ellos sintieron lo que yo la primera vez al visitar el cementerio y al caminar por los lugares por donde se combatió en el ´82. Ninguno pudo evitar las lágrimas y la emoción.
Este grupo de ex combatientes de La Plata también visitaba las islas por primera vez y llevaba encima toda la ansiedad, nerviosismo, temor, algo de rencor y el orgullo acumulado durante 25 años.
Aquel día escribí lo siguiente:
¨Parado en medio del monte Longdon uno trata de imaginar como fue aquella noche. Que se vivió en aquellos momentos donde el terror debe haber paralizado los cuerpos mucho mas de lo que lo hizo el frio.
Juan Carlos camina confiado y pisa firme cada piedra sintiéndose en su propia casa. Al verlo subir el monte pareciera que sus 52 a;ños no le pesaran.
Peleo en la base del Monte Longdon cuando ya los soldados del 3 de paracaidistas ingleses habían realizado la labor más ardua en el tope de la montaña.
-Mirá, este era mi puesto- nos dice mientras busca entre la turba los restos de su propia vida en este lugar.
Encuentra el cable del equipo de comunicaciones que el manejaba y se dispone a preparar las fotos de su familia que quedaran aquí enterrados como testigos de este regreso.
-Ya está, ya cumplí!!- esboza mientras evita que la cámara vea su rostro lleno de lágrimas.
No le molesta hablar, su relato es fluído y seguro, en ningún momento duda de lo que dice. Recuerda el hambre que pasaban, el frio que no encontraba resistencia en el débil vestuario argentino y las malas condiciones del armamento que debieron usar.
Juan Carlos recuerda algo que ya charláramos con algún periodista local. ¿Cuántos oficiales de alto rango argentinos murieron en esta guerra? ¿Cuántos soldados de alto rango ingleses murieron en esta guerra?
La diferencia nos muestra cuan abandonados estuvieron estos chicos y cuan cobardes fueron muchos de quienes los comandaban.
Mas allá de la gran diferencia de tecnología y capacidades militares, muchos de estos soldados argentinos presentaron una resistencia que al día de hoy hacen de la batalla por Monte Longdon uno de los principales hitos de la guerra por Las Islas Malvinas.
La tarde ha sido emocionante para todos. Miguel, nuestro camarógrafo, no ha podido evitar las lágrimas mientras los escuchaba relatar lo que habian vivido.
Se retiran del Monte con la alegría de la deuda saldada y el recuerdo imborrable de los compañeros caídos aquella terrible noche.¨
Escuchar el relato de sus vivencias y encontrar junto a ellos los restos de sus pertenencias y lo que quedaba de las armas que usaron fue para todos muy fuerte. Recordaban perfectamente el lugar, sus ubicaciones, lo que sufrieron durante la estadía allí y todos los detalles de una de las batallas mas cruentas de la guerra por las Islas Malvinas.
Luego de dejar en el lugar plaquetas que recordaban a sus compañeros muertos se sintieron más aliviados y con mucha emoción pudieron cerrar un círculo abierto hace 25 años.
Más allá de todas las experiencias vividas lo más importante que he conseguido de mis cinco viajes a las Islas son los amigos isleños que hoy tengo y a tanta otra gente que he conocido gracias a haber estado allí.























December 2nd, 2007 at 2:33 pm
Una historia que no deja de hacerme llorar,, en ese mismo año habrán sufrido muchos de los pocos soldados que mandaron los corruptos argentinos,,si embargo,, ahí por lo menos se sabe qe la mayoría de los soldados argentinos, dejaron hasta sus vidas en esa guerra,, por mas que la hayamos perdido.
Sin más motivo,
Saluda Atte: Franco
December 2nd, 2007 at 2:37 pm
Inicio de la travesía en la ciudad de Ushuaia
Esta aventura comienza en Ushuaia, la ciudad más austral del mundo. Visitaremos el Parque Nacional Tierra del Fuego y nos deleitamos con un asado típico argentino.
Darwin y su influencia
Iniciamos nuestro viaje hacia las Islas Malvinas (Falkland Islands). Darwin visitó las islas en el año 1833 y fue en dicho viaje donde se inspira para su famoso trabajo “El origen de las Especies”. Descenderemos en zodiacs para visualizar la flora y la fauna que expertos científicos nos enseñan a bordo. Podremos ver a los locales de la isla e interiorizarnos con cuestiones históricas, naturales y físicas. Los habitantes de las Islas Malvinas o Falkland Islands han vivido a lo largo de los años de la industria del aceite del pingüino y de la ballena así como la reparación de barcos. Hoy en día la economía de la isla está basada en la explotación permitida de calamar ubicado en las aguas circundantes. La población es de 2,400 y aproximadamente 1,700 personas viven cerca de la capital: Stanley, una tranquila ciudad de estilo Victoriano.
Bienvenido al mundo de hielo
Iniciamos nuestro viaje hacia las Islas Georgia del Sur o South Georgia, donde buscadores de fortunas llegaron hace más de 200 años en busca de riquezas. El Capitán James Cook fue el primero en arribar a estas tierras en 1775. Las islas tienen aproximadamente 160 kilómetros de largo y 30 de ancho. Posee 12 montañas que se eleven por encima de los 1800 metros y más de 160 glaciares, los cuales se desprenden hacia el mar. La expedición planea una serie de descensos incluyendo visitas a colonias de Pingüinos roqueros, estaciones abandonadas de ballenas e inclusive un pequeño cementerio donde está la tumba de Sir Ernest Shackleton. El nombre de Shackleton estará siempre relacionado con la Isla pues en 1922 su expedición en el “Quest” arribó a Georgia del Sur. Él murió de un ataque al corazón al día siguiente de la llegada. Fue enterrado aquí de acuerdo a sus deseos. Hay una gran variedad de actividades para todos los gustos.
Hang on, Shackleton’s coming
Durante estos días, mientras el barco avanza, nos deslumbramos con impresionantes iceberg. Según se prevé, descendemos en las Islas Shetland del Sur o “South Shetlands Islands”. Iremos a Elephant Island, adonde la tripulación del Endurance esperó por su rescate. La aventura de Shackleton su equipo nos acompaña permanentemente.
El equipo de la expedición tiene planificados al menos tres descensos con una gran variedad de fascinantes actividades, tales como escalar escarpadas colinas y navegar en zodiacs visitando playas de granito. También es posible para los más aventureros, optar por acampar o realizar kayak, siempre que el clima y las condiciones generales lo permitan. Por supuesto que los líderes de la expedición están muy al tanto que su prioridad es la de avistar la mayor cantidad de vida silvestre posible.
El Pasaje de Drake o “Drake Passage”
Atravesamos las tormentosas aguas del pasaje de Drake o Paso Drake o Mar de Hoces cuyas aguas separan el continente de Sudamericano de la Antartida, entre el Cabo de Hornos en Chile y las Islas Shetland del Sur. Las aguas del paso suelen ser tempestuosas y con olas de hasta 10 metros de altura. Este trayecto es muy propicio para el avistamiento de ballenas, delfines, aves marinas como el Petrel, Pingüinos y albatros.