Mi tío: Un héroe en zapatillas
Todos guardamos algún recuerdo que nos devuelve a la infancia, a esos días a los que, en algún momento, queremos regresar.
En mi caso ese recuerdo es un libro. Uno de historietas. Pero el libro tiene un valor extra porque me lleva inmediatamente al recuerdo de una persona.
En 1980 tenía 8 años y tomaba mi primera comunión. Como celebración del evento mi vieja organizó esas cenas en donde ella preparaba toda la comida y recibiamos a nuestras familias y amigos. El inmenso living de nuestra casa en Almagro se llenaba de gente. Pero yo esperaba especialmente a alguien. Mi tío Nino.
Aquel dìa Nino vino a casa con un regalo muy especial. “Héroes en Zapatillas” es un libro que cuenta en forma de historietas la vida de las principales personalidades de la historia de la humanidad.
En su tapa puede verse a “Don Quijote”, a su fiel ladero “Sancho Panza” y a los temibles molinos de viento.

Fueron incontables las veces que lo leí. Una y otra vez recorría sus dibujos, sus historias, sus datos.
Aquella tarde cuando el Tío Nino me lo trajo estuvimos un buen rato junto a él recorriendo sus páginas, leyendo las historias de guerreros, conquistadores, ciéntificos o escritores.
Nino era una persona especial para nuestra familia. Su casa, que se comunicaba con su local de venta de ropa, era uno de esos lugares que siempre esperaba visitar. No recuerdo mucho más además de aquellas visitas al negocio a oscuras y las recorridas por la casa de la Avenida Bruix. Recuerdo un patio, posiblemente algunas paredes con enredaderas, ¿puede ser una gato?
Mi tío era un pelotari. Jugaba a la pelota a paleta, no recuerdo haberlo visto, pero toda la familia comentaba eso.
Pero un día, sorpresivo para mi, se fue. Problemas del corazón, una operación y no lo vi más. Mis viejos me llevaron a verlo, a despedirme. Aquella noche soñé, pero fue uno de esos sueños que nos despiertan tranquilos, pacíficos. Había soñado con mi tio y sabía que el estaba bien.
Nino nos dejó a dos personas a las cuales veo poco pero quiero mucho, ellas lo saben.
Aún hoy, con el paso de tantos años y cuando su rostro se hubiera hecho borroso de no ser por algunas fotografías sigo extrañando a aquel hombre que siempre fue para mi un “Héroe en Zapatillas”.
Les dejo una de esas historietas que conformaban el libro.



Todos los hermanos Terroba leimos este libro que fuimos “heredando de prestado”.
Recuerdo ir a ver al tio al Sanatorio llevando de regalo esas galletitas de manteca que venian en esas lindas latas redondas.
Recuerdo el patio de su casa donde jugabamos,recuerdo los olores de esa casa tambien.
Lindos recuerdos,de los buenos….que nunca se van,como el tio Nino.
Me encanta, lo que contas. Nunca lei este libro.
Pero comparto con vos que yo tambien tengo a MIS HEROES EN ZAPATILLA.
Creo tener la suerte de que fueron varios y los recuerdos son como peliculas que pasan ante mis ojos. Dan alegría y son una caricia para el corazon.
de donde sacaste las imagenes? lo tengo yo el libro!!!