
Cuando la vi salir del hotel pensé que no era ella. Chiquita, alegre, pero irreconocible, algo faltaba. Recorrimos el trayecto que nos separaba del lugar desde donde haríamos la salida en vivo para Argentina charlando animadamente. Es jovial sin duda aún cuando lleva encima el recuerdo de alguien que le fue arrancado sin aviso.
La entrevista está por empezar. Abre su cartera, saca el pañuelo blanco y cuidadosamente lo pone sobre su cabeza. La veo con atención mientras lo hace y me asombro ante el cambio que sucede. No pierde su jovialidad pero el pañuelo es tan fuerte, tan pesado que todos en ese lugar hacen silencio. Algunos la saludan con reverencia. Es una Madre de Plaza de Mayo y el mundo sabe lo que significa.
La entrevista termina y vuelve a sacarse el pañuelo, lo dobla muy cuidadosamente, y los sostiene en su mano. Lo miro, no puedo sacarle la vista de encima y no puedo dejar de conmoverme. Más de treinta años de historia en un trozo de tela blanca.
Nora Cortiñas, integrante de Madres de Plaza de Mayo Linea Fundadora vino a Tegucigalpa a acompañar a quienes están en contra del golpe de Estado que ha ocurrido en Honduras.
