Un casamiento cualquiera

El cura cogotea desde la sacristía. Mira ansioso la puerta de la Iglesia por donde debe aparecer de un momento a otro. dicen, la novia y el padrino.

Me encuentro en la primera fila de asientos, lo que significa una posición demasiado expuesta para mis fobias y obsesiones paranoicas.

El traje recién comprado (guardé el ticket para que la novia entienda lo que me hizo hacer) me obliga a mantenerme derecho mientras recuerdo la premisa que mi amigo Ramón me diera:

A veces, siempre, nunca. En referencia a la obligación de abrocharse o no los botones del saco contando de arriba hacia abajo.

Una vez más el sacerdote estira su cuello. Me han dicho que la novia esta en el lugar y se confirma cuando una trompeta rompe la paz y nos obliga a todos a pararnos.

Por lo menos nosotros podremos sentarnos durante la ceremonia ya que el novio, de terrible jacket al igual que el padre de la novia, y el resto de los padrinos deberán aguantar de pie toda la ceremonia.

Me llama la atención un pequeño grupo de jóvenes sentados a mi izquierda que llevan un papelito en la mano.

El reverendo comienza la ceremonia con lo de siempre: el amor, la vida eterna, Cristo y la Virgen Santísima que están todos ahí esperando que estos muchachos digan que si y nos podamos ir a morfar.

Cuando el santísimo padre respira por primera vez se levanta una de las señoritas y se dirige al pulpito (¿tendrá algo que ver con la pulpa de algo?).

La dama sube prolijamente las escaleras, algo que cualquier mujer que se precie debe saber: subir y bajar escaleras.

Mientras lee la carta del apóstol Tal a los cristianos de allá me pregunto: ¿Sabrá esta muchacha lo que está leyendo? ¿Sabrán los novios de que se trata? Parece que si porque ¨la eligieron ellos¨ dice el sacrosanto padre pero…. El día que la eligieron fue el primer día que la leyeron. La religiosidad se fue a la mierda señor!!!!!

La señorita termina la lectura sin un solo error y luego de que el ¨representante de Dios¨ en el lugar leyó el Evangelio y dio su divino sermón, el resto de los muchachos sentados a mi izquierda se levantaron y se dirigieron todos al púlpito, se pusieron en fila y leyeron cada uno un sentido pedido. Al terminar la leída volvían al fondo de la fila.

Estaban en fila!!!!!! Leyeron cada uno y se volvieron a sentar todos en fila!!!!!!! Pero válgame Dios (que mejor lugar que una Iglesia para que Dios valga) la última vez que vi. eso estaba en 3 grado del Instituto Tierra Santa y tomando la comunión….. Pero la sonrisa de la novia demostraba que eso estaba muy bien… Así que todos a emocionarse carajo!!!

Se juraron fidelidad, se pusieron lo anillos y se besaron… Ahí me di cuenta que nunca los había visto besarse de esa manera. Para mi, entonces, llegaron virgen de besos al matrimonio. No será la virginidad hecha y derecha pero algo es algo. La castidad ante todo.

Ahora si… a comer que se acaba el mundo!!! Aunque en la frase original la m de comer se reemplaza por otra letra.

Pero de la fiesta no tengo ganas de hablar, o lo haré en otro momento. Estoy de vacaciones y no quiero exagerar con la actividad física y mental que eso significa. A la mañana me rasque el izquierdo, así que ahora al caer el sol le toca al derecho. Vacaciones son vacaciones.

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Una respuesta a Un casamiento cualquiera

  1. Romina dice:

    como se ve que sos hombre y no te podes rascar al mismo tiempo¡¡¡¡¡

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