Durante los días de semana un canal de televisión está inundado de gente. Salen y entran personas a las oficinas, estudios y controles de estudio. Se ven pasar a los cámarógrafos que van a la calle a cubrir notas y en las islas de edición se cocinan los programas que irán saliendo durante la semana. El sábado, en cambio, parece un desierto.
Aunque hay un buen número de gente cubriendo los espacios mínimos para que el canal salga al aire, uno puede caminar tranquilamente por los grandes pasillos y casi seguramente no se encuentre con nadie.
Esto le da al lugar un aire particular. Las cámaras de piso están solas en medio de un estudio desierto, los controles de estudio en penumbras son iluminados solamente por las luces de las botoneras de los mixers de video y audio.
El noticiero cubre la guardia del día y prepara la edición de la medianoche. Este clima nos permite tener tiempo para otras cosas, trabajar mas relajados y poder entablar alguna charla con un compañero.
Claro que esta rutina habitual de un día sábado se puede ver interrumpida cuando sucede algún hecho de último momento. Entonces ese personal mínimo debe desdoblarse para cubrir todo lo necesario.
Me gusta venir algún fin de semana a la mañana o a la noche. Tengo más tiempo de leer los diarios tranquilamente y disfrutar algún mate que ceba algún compañero.

