La capacidad de escribir bien, es un don que tienen muy pocos. Y eso para mi es una de las cosas que son dignas de una sana envidia. La capacidad de transmitir sensaciones a través de la palabra escrita, como a través de la música o de cualquier forma de arte es un regalo que no hay que despreciar.
Noe Antonelli es una periodista que camina Buenos Aires a diario y desde su blog comparte sus ideas con formas alegres y simpáticas.
Gracias Noe.
Solidaridad
Si uno no sabe mucho del amor, podría confundirlo con el síndrome de Estocolmo.
Y como yo no sé mucho del amor, lo busqué en Wikipedia. (Amén)
Porque me basta con que un concepto sea la definición exacta del equilibrio entre lo que debería ser, y lo que popularmente se conoce que es.
Descubrí que todas las ciencias quieren apropiarse del amor, desde que se enteraron que era un niño prodigio.
La Religión, que es una señora paqueta y anticuada, le dijo a sus amigas mientras tomaban el té en el Vaticano con azúcar en cubitos y masas finas, que el Amor es el orgullo de la familia. Les contó que desde que se recibió de Sentimiento, siempre fue un hijo ejemplar; pero ahora que acaba de terminar el Master en Estado del Alma se iba a dedicar a guiar a la humanidad y consagrarse como un verdadero Dios.
Mientras sostenía su collar de perlas, se mostraba confiada en que la figura de un hombre idolatrado, salvaría la humanidad.
La Psicología, una mujer independiente, encabezó un congreso en Massachusetts. La universitaria se refirió a todas sus colegas presentes y presentó al Amor como un invento de su propia imaginación. Con un puntero de madera definió tres vértices de un triángulo dibujado en el bloc de hojas de un atril.
“Intimidad, pasión y compromiso” dijo con voz firme mientras enderezaba sus anteojos.
Entre aplausos las voces del público murmuraban maravilladas. Ahora deberían aprender a convivir con el problema, si es que el amor lo fuere.
La Biología, que más allá de su condición sexual de lesbiana, es una buena persona, avivó el fogón en el campamento de fin de curso. Sentía que el fuego mantendría expectantes a sus alumnos de 7mo grado. Les contó historias carentes de fantasía, y fracasó intentando deslumbrarlos con maravillas y misterios del reino animal. Como último recurso levantó una piedra y mostró una pareja de lombrices hermafroditas apareándose, los niños miraban asombrados. Ella sonrió victoriosa y comentó algo frío acerca de la magia del amor.
“La biología no tiene magia”- le dijo el más rebelde de la clase.
La filosofía camina con una vincha y una trenza, polleras largas, y en patas. Un día cualquiera se enamoró de un guitarrista de Woodstock y desde ese entonces se creyó única en el mundo capaz de manifestar la sensación del amor. Conflictuada, solitaria, y ególatra. Con aires de superioridad y con una inspiración descomunal, Filosofía inventó al amor y se lo atribuyó a su predisposición para lograrlo.
Caminó con el amor de la mano por la orilla del mar, contempló un amanecer, y se inspiró en la Luna, para creerse sabia una vez más, y conformarse con su concepción irreal de una realidad que la excede.
El amor mientras tanto, está aburrido de tantos tironeos.
El es independiente y sosegado, sufre las consecuencias de la orfandad, y los conflictos de un necesitado.
Le aburren las teorías, las definiciones y las conjeturas.
Lo agobian los planteos, y que le turben su libertad.
Como tengo un gran corazón, por las dudas, yo le ofrezco un lugar en mi cama, digo, porque algún día capaz se canse de dormir debajo de un puente.