Mientras me sentaba la vi. Me llamaron la atención sus pechos. Eran extraños, pero no me di cuenta en ese momento el porque. Se miraban fijamente, con alguna sonrisa de parte de ella.
Segui con la conversación que tenía en mi mesa unos minutos, pero al volver la mirada hacia su mesa la mano de el estaba en su mejilla y sus ojos fijos sobre ella, que sollozaba en silencio.
Pasaron unos minutos, dos, tres o más y la tristeza que la poseía se traspasó a el que comenzó a verse desesperado. Hablaban casi en silencio, movían sus labios pero no se los escuchaba.
Sus manos estaban firmemente entrelazadas, y cada una de ellas desaparecía en el nudo que formaban. Durante un rato estuvieron en silencio solo mirándose. El se llevo la mano a la boca, parecía que ya no se contendría y comenzaría a llorar desconsoladamente.
-Lo dejó- pensé. Y me conmoví por el y con el. Ella por momentos sonreía, como consolando.
Apoyó la cabeza en la mesa como buscando alguna respuesta pero la muchacha empezó a prepararse para irse.
Se resignó, pago la cuenta y se levantaron.
Estaba embarazada, sus pechos crecian por lo que llevaba en su vientre y en aquel momento entendí lo que posiblemente sucedía. Lo dejaba, pero contra su voluntad.
Desde mi mesa los podia ver abrazados en la vereda esperando que dejara de llover. Minutos después ya no estaban.
Cuando bajaba las escalinatas del subte casi me llevo por delante a la pareja que, apoyados contra una pared, chocaba sus frentes mientras se miraban fijamente. Era una despedida y posiblemente fuera la última de todas.